martes, 15 de abril de 2008

ARMA DE FUTURO



De la autoridad prestada por autores de poemas, tratados de filosofía, canciones, y en especial, la teoría popular, he ido sacando con los años una leyenda que en los momentos inoportunos me ayuda a sobrevivir ante la pesada carga. Ejemplos variados de la firme esperanza que consiste en mejorar lo que dispone lo cotidiano. Cuando el ánimo está febril y no dan ganas de nada, recuerdo a Ismael Serrano, pues

La única lucha que se pierde es la que se abandona.

Entiendo que la derrota acaba con nosotos únicamente si nos rendimos. Por eso, recordando mi juventud, las palabras de Perico Delgado en la cita del libro El Alpe D’Huez (Javier García Sánchez) se convierten en legado de predisposición y constancia:

Sí, pero también están la fe y la rabia.

Me impresionó en su momento el bueno de Gabriel Celaya, combatiente hasta el final de la República (de las Letras) porque su ideario incomprendido se resume en que

La poesía es un arma cargada de futuro.

Así que, presuponiendo ya que el estimado lector tiene sus propias Letanías en esta cuestión, personalmente me aferro a esta intimidad. Claro está, sabiendo, ustedes como yo, que

Hoy es siempre todavía.

domingo, 13 de abril de 2008

LA VERDAD SOSPECHOSA


El pasado viernes me pegué una risas delante de la clase de los niños de 1º de ESO. Quizás la situación se disparó por la falta de decoro, porque los chiquillos luchaban por conocer el tiempo de las formas verbales Hubiste cantado, amarías, hemos viajado, mientras veían sorprendidos que se me saltaban las lágrimas. Supongo que todo el mundo conoce, por un medio u otro, el serial literario-comercial-televisivo de Manolito Gafotas. Someto a vuestra valoración el hilarante surrealismo que sale de la cabecita de Elvira Lindo.

Luisa vino de su chalé de Miraflores de la Sierra para darnos una Comida de Reconciliación. La Comida de Reconciliación fue en el restaurante Ching-Chong. Le pusieron así porque la cocinera es de Chichón, y como el camarero es chino, le añadieron las dos G al final y el guión en medio.

Elvira Lindo, Cómo molo, Ed. Alfaguara, 2007

“Nosotros no vamos (de vacaciones) por culpa del mocoso éste, que nos tiene a su padre y a mí sin dormir por culpa del dichoso suspenso”. A mí me dio una pena muy grande tener a mi padre y a mi madre sin dormir, mirando al techo en silencio y pensando en un hijo al que no le entra la tabla del nueve…"

Elvira Lindo, Cómo molo, Ed. Alfaguara


UNA AMIGA LE ESCRIBE: "En la playa me perdí ayer y los veinticinco abuelos de la excursión salieron a buscarme. Yo encontré sola el camino de vuelta, pero entonces se habían perdido diez abuelos. Por la tarde aparecieron: rojos y sin comer. Mi abuela dice que nos van a echar, así que a lo mejor te veo pronto."

Elvira Lindo, Cómo molo, Ed. Alfaguara

viernes, 11 de abril de 2008

HAIKUS A LA DESESPERADA


Probamos suerte en con la poesía tradicional japonesa, a sabiendas que jamás la hemos practicado antes (al igual que tantas otras estrofas castellanas), pero quizás atraído por el misterioso encanto de la pujante cultura Zen, que ahora nos invade en forma de fascículos por entregas.

Abres la ventana,
hojas de árbol caído
te rozan a ti.


Miraste el reloj,
los minutos corrían
como segundos.


Se rompe la rama
de un árbol florecido
mientras lloras.


Dos niños ríen,
pues aguardan su viaje
en autobús.

miércoles, 9 de abril de 2008

FERIA FERIAE


Una especie de confabulación, al menos interplanetaria, está minando el esplendor de las fiestas de Sevilla. La lluvia y el frío de la Semana Santa, seguidas del sofocante calor de estos días atrás, no hacían sino presagiar la abundante lluvia que está cayendo, oh qué desgracia más grande madrecita querida, sobre la Feria de Abril. Como todos los años, el evento está siendo seguido por los medios gracias a una amplia cobertura que se acentúa más, obviamente, en los periódicos y televisiones locales. Dejando a un lado la fabulosa fotografía de la portada iluminada sobre el reflejo de un charco de agua en el pavimento (www.abc.es), me temo que la temática común se hará eco del deslucimiento que las temblorosas nubes están provocando en el Real, o los percances que a diario facilitan morbosamente la Policía Local o la Cruz Roja, calculadora en mano, acerca de los comas etílicos o mareíllos diarios. Lo que no faltará, sin duda alguna, son las horas de relleno que las cadenas dedicarán al magno acontecimiento. No se pierdan las entrevistas de hondo calado con los intrépidos feriantes como protagonistas, o reportajes de investigación acerca de cómo se corta el jamón de pata negra o los misterios de un buen gazpachito o, cual bálsamo de Fierabrás, caldo de puchero por aquello de la resaca. Preguntas tan notables como ¿Fino o manzanilla? ¿Feria de día o de noche? ¿Cómo se lo está pasando en la Feria? pertenecen ya a la nómina de interrogantes que todos nos proponemos descubrir llegada esta fabulosa fiesta. En fin.

martes, 8 de abril de 2008

3x5


He caído en la cuenta hace unos días. El 19 de marzo cumplí 15 años desde aquel año 1993. Atraído sinceramente por una extraña sensación, me embarqué en una suerte de pseudo-periodismo local en el que de alguna forma sigo. Estudiante de COU, acudí a la llamada de El Periódico de Dos Hermanas, a través de un anuncio en Tele Dos. ¡Aprendí tanto de la vida y me enriqueció tanto la prosa ágil de Javier Expósito! De esta etapa, hasta 1996, conservo grandísimos amigos, como Quintano, el recordado Antonio Carnerero, a quien jamás olvidaré porque su entrega y entusiasmo por el deporte sólo se comparaban por su cariño a familia y allegados. Aquel viejo zorro plateado, de voz tosca y descarnada, era todo corazón. Mario Rodríguez, ahora en La Noticia DH, sigue en la brecha, como sus compañeros de toda la vida en Radio Guadaíra. Rafa Jiménez (hoy en el gabinete de prensa de la Federación Sevillana), Eva Rodríguez (se consagró en Madrid, donde vive ahora), Del Trigo Bono (intrépido reportero y fotógrafo gamberro) son otros de muchos más. Decía que en 1996, enjaretada ya la carrera de Filología Hispánica, me ofrecieron la corresponsalía de ABC, que dejaba entonces Basilia Jurado, hoy en el gabinete de prensa del Ayuntamiento. Durante dos años me mantuve en el diario sevillano, viendo pasar a jóvenes periodistas que hoy se han hecho mayores. Milagros Jurado (de El Correo a un gabinete de prensa de una firma privada), Antonio Lozano (triunfa mi querido amigo en la publicidad de Telecinco Madrid), Alberto García Reyes (ABC y Sevilla TV), Valme Caballero (El Nazareno), el prolijo David Hidalgo (Canal Sur) y tantos de añadidura. Al tiempo, apasionado siempre por la frescura de José Ramón de la Morena, me contagié del virus que transmite en directo la radio deportiva. En Radio Realidad, desde 1994, y hasta que se cerró con injusticia hace unos años, compartí horas y horas con Joaquín Gutiérrez, fenómeno comunicativo, Álvaro J. Jiménez, serena templanza, mi entrañable Juan Carlos Gutiérrez, de una larga nómina de compañeros. Luego vino el tiempo de las oposiciones… y las revistas. Qué podría decir de Romería, que es una señora de once años, o de Azahar, cuyas trazas, mejores o peores, salieron de mi ordenador un verano intranquilo. Compaginando con otras preocupaciones, en el mes de diciembre pasado creo que cumplí cuatro o cinco años en la redacción del periódico La Semana. Ahora que todo concluye y me despido emocionado de ellos en el mes de mayo, me quedo con la profesionalidad del coordinator Fran Ricardo, la académica Cecilia Ojeda. También, la labor ilusionada de Manuel Luis Pérez. Por supuesto, la bondad y la fe en la tarea de José Luis del Moral. ¡Cuántas lecciones de vida a su lado! Siempre pendiente de mil historias, aun con la sospecha de querer estar en varios sitios a la vez, me gustaría no alejarme del todo de algo que es parte de mí sin remedio.

jueves, 3 de abril de 2008

TARAS VIRTUOSAS

Se imaginan ustedes que van a la peluquería y piden, pongamos por caso, un peinado muy concreto y le practican justo el contrario? ¿Y si solicitan que les hagan las piernas en la depilación por láser y se ven con las cejas despobladas terminada la faena? Imaginen que cogen un taxi rumbo a Sevilla y concluye el viaje, oh sorpresa, en la Recta de Los Palacios. Una señora, digamos Y, se dirigió al mercado. No contenta con el aspecto de los peros, probaba –leves bocaditos– cada pieza antes de echarla al canasto. Un señor, llamémosle X, aprovechó su tarde libre para ver un coche nuevo que le gustaba mucho. Estrella rutilante en mitad del concesionario, nuestro protagonista lucía espléndido varias marcas de rozaduras en las esquinas y puertas de acceso. Todo lo expuesto hasta aquí parece improbable ¿verdad? Pues en esta pequeña sección inaugurada como Diario del Fae resién casao (Hugo dixit) os diré que mi experiencia con la compra del mobiliario de la casa ha sido de esta guisa. Hacer ahora escrutinio sería tarea farragosa, máxime cuando, al contrario de los casos arriba señalados, en el reino de los muebles del hogar nada es lo que aparece en la foto, ése es el pan nuestro de cada día. De momento, llevo pleno en pérdidas de color, ligeros arañones y otras taras involuntarias. El último de la nómina motivaría que a Garcilaso se le despidieran las lágrimas sin duelo. Me cambian un cajón, que presentaba una herida brutal, posiblemente hecha por un monstruo marino (el mueble era de baño). El operario ufano, risueño y feliz a las nueve de la mañana, lo ha sustituido por otro con un picotazo en un extremo. Amén.

martes, 1 de abril de 2008

MÁS SOBRE CATALUÑA

Se trata de la segunda colaboración en este blog. Mi amigo Juan José Domínguez, al hilo de la entrada CALABAZAS sobre la realidad social en Cataluña, comparte sus experiencias con todos nosotros. Me ha parecido su lectura muy enriquecedora.

Amigo Rafael:
He leído en tu blog el comentario que haces sobre un asunto catalán. Te paso mi experiencia personal y haz de ella el uso que mejor consideres. En los últimos diez meses he ido por allí seis veces con un total de 37 días por las cinco provincias (en Andorra el catalán es lengua oficial e impera la cultura catalana, por ejemplo, apellidos de estirpe lierdense, cava, hay una rambla en la capital, ron Pujol, las calles son “carrier” y el Ayuntamiento “Ajuntament”, hay fuet hasta en el desayuno…). Dentro de unos días me voy otra vez p´allá y, como poco, volveré allí en junio. Puedo asegurar que las vivencias acumuladas superan con creces las que podríamos ver como razonables en relación con el tiempo realmente allí vivido.
Pues bien, unas pinceladas.
Una buena amiga, Montserrat Iglesias, es sobrina de un fraile franciscano que murió en Jerusalén en los años cincuenta (del siglo XX) y en Getsemaní está enterrado. Una noche, esta mujer me contaba, y no paraba, cosas de su tío. De repente se dio cuenta que me hablaba mirando al cielo, como si no se dirigiera a mí. Pidió disculpas y me dijo con acento “copiado” de cualquier Casals o Boixarrals: “es que intento traducir para hablarte en castellano”. Estaba haciendo un esfuerzo para que yo la entendiera. Mi amiga Montserrat es muy española.
Una noche, octubre ppdo., me presentaron al Presidente de la Unión de Agrupaciones de Semana Santa de las seis Diócesis catalanas, algo así como la primera autoridad seglar del mundo cofrade catalán. Manolo, el bueno de Manolo Zamora, es de Alcaudete, o sea, andaluz, pero ¡más catalán…!
Mi amiga María José vive en Salou y es de Lleida. Una gran señora, buenísima gente, educada, cariñosa… Su marido, José María, es de un pueblo de Córdoba (siempre miró hacia otro lado antes de decirme cual; es más, sé que es cordobés por su mujer). Con ambos compartí quince días en 2006 en Mazarrón, Murcia. Este tipo de matrimonio se da mucho y con características similares: la catalana se universaliza y el charnego parece avergonzarse de serlo y se refugio en su neocatalanismo.
Hay una importantísima sede cofrade en Badalona y allá que va el andaluz catalanizado de turno enseñando lo mejor del pueblo: que si un gran yacimiento romano (sin importancia, ni catalogado); que si el puerto pesquero histórico (ni es puerto y, ni mucho menos, tiene historia); que si esta casa es de un discípulo de Gaudí (sería el discípulo de un cuñado de un discípulo). Pero he aquí que se pasa por la fábrica que pasea el nombre del pueblo por todas partes y si no se pregunta nadie dice nada. Es la bodega de “Anís del Mono” cuya etiqueta archiconocida y popular está presidida por el nombre “Badalona”. No tiene importancia, pero no de siempre sino desde ahora, desde unos años atrás; no han digerido que una empresa andaluza, los Osborne de El Puerto, sean los dueños.
En El Serrallo, barrio clásico pesquero de la más rancia Tarragona se sabe, en el mismo edificio de la lonja del pescado, que las mejores sardinitas son las bilbaínas, el mejor langostino el de Vinaroz, el mejor choco (dicen que el choco no existe, que es la sepia grande) es de la costa alicantina. O sea, los espetos de Málaga, los “tigres” de Sanlúcar y el choquito de Huelva, ná de ná. Dice mi amigo Antoni, de Reus, en descargo de sus teorías, que bueno, vale, que todos los grandes productos tienen algún sucedáneo.
En Fraga, pueblo de Huesca, se habla catalán. Dicen que aquello es “La Franja”, una zona de Aragón que siempre fue atendida por la cercana Catalunya. Por ejemplo, los especialistas médicos y el hospital más cercano están en Lleida. Dicen y se reafirman sentirse asombrados por la polémica de unos valiosos objetos histórico-artísticos de la Diócesis de Huesca-Monzón que está en el Museo Diocesano de Lleida; los propietarios originales/territoriales de esos objetos dicen que son de su tierra, de Catalunya. Eso de estar en la provincia de Huesca es un accidente.
El Arzobispo de Tarragona conlleva en su tratamiento el de “Metropolitano i Primado de Catalunya”. Cuando se configuró la Iglesia en Cataluña aún no existía la sede de Toledo, en poder musulmán, por lo que el Primado de Cataluña lo es también del Estado español.
En octubre ppdo., don Jaume Pujol, Arzobispo de Tarragona (tengo la obligación moral de hablar bien de él porque cada vez que voy me regala vino) no pudo clausurar un importante evento en su ciudad-sede porque estaba en Roma “en visita a Su Santidad de la Conferencia Episcopal de Cataluña”. La Iglesia nunca ha desautorizado tal denominación.
Uno de los lugares más emblemáticos de Barcelona es la gran basílica del Sagrado Corazón, en el Tibidabo. La tienda de recuerdos la regenta una señora de Córdoba, el control de visitas y venta de entradas lo hace un señor de Estepa, los tres guías son manchegos… los curas (sus nombres están en los confesionarios) son Guixols, Tarradells, Boixarans… el rector del santo lugar tiene tratamiento de Mosén y su apellido se escapa a mi capacidad de recordar-reproducir. No se por qué, allí, las dos veces que he estado en los últimos cuarenta días, he revivido una sensación de Jerusalén donde los hoteles son de dueños judíos y el servicio palestino; o París, donde el metro es francés y las limpiadoras tunecinas.

En catalán “pis” significa piso, planta. Si en un hotel llegas a la segunda y a la vista del cartelito “Segundo pis” haces la broma de cómo vas a hacer el segundo pipí si no has hecho el primero: nadie sabe cómo se enteran, pero el servicio ya no será el servicio, sino el enemigo, y uno ya no es el cliente sino el otro enemigo. Sucedido en el hotel-hospedería de peregrinos en Montserrat.
En las misas se lee el Evangelio (en catalán, naturalmente; también las hay en castellanos y se anuncian; pocas, pero hay) y seguidamente la homilía que, traducido, empieza con algo así como: “nos dice San Marco en su Evangelio de hoy…” y en tres minutos todo explicado. Pero no acaba ahí, el sacerdote sigue con estas palabras (la traducción no es literal pero sí correcta) “Lo que el Señor nos dice en el Evangelio de hoy, traducido a nuestra realidad política y social….” Y ahí empieza una homilía-proclama de un cuarto de hora. ¿Que ese proceder es algo característico de algún lugar concreto? (Se puede pensar en Montserrat por su idiosincrasia y comportamiento secular). Pues no, vivido en febrero en tres lugares distintos de tres diócesis diferentes (Tarragona, Barcelona y Solsona).
En el Monasterio de Poblet explican que como los musulmanes fueron expulsados de aquellas tierras muy pronto, aquello fue cristiano antes que cualquier otro sitio y como los cristianos viejos y los moros conversos no tenían preparación es por lo que empezaron a llegar benedictinos de Francia e implantaron su cultura y sus grandes y novedosos conocimientos (por ejemplo, cultivo de la vid, tratamiento del vino en cavernas, perdón, en cavas, fabricación de chocolate…); en el siglo XIII Catalunya era un pueblo muy avanzado y ¡claro! como por otros sitios los moros estuvieron mucho más tiempo, se tomó una gran ventaja (todo queda dicho de forma que aparece palpable el hecho de que la ventaja persiste). El visitante de alguno de esos “otros sitios” puede caer en la tentación de recordar que Sevilla fue cristiana en 1248 pero ¿y si me dan el almuerzo?. Tengamos la fiesta en paz.
Tuve la oportunidad de vivir la Diada del año pasado en un pueblo de Girona famoso por su catalanismo, Sant Feliu de Guixols. En el Ayuntamiento la bandera del pueblo y la de Europa y en el centro, mástil más alto, la senyera. Discursos en catalán, presentes más curiosos que gente del pueblo, una “gran manifestación” con banderas y tambores de ERC (los conté, iban 32) y después, en la rambla del puerto, certamen de sardanas con dos grandes orquestas que debían costar al Ajuntament una buena pasta. Después de mucho insistir por megafonía apareció un grupo y montaron el corro de la sardana. Se animaron dos grupos más. Ninguna barrantina en ninguna cabeza, ningún grupo autóctono de cobla, ningún ciudadano/ciudadana de menos de sesenta años. Pero claro, si aparecen 32 manifestantes con cuatro tambores y diez banderas (contadas) es “la muestra palpable de nuestra auténtica identidad nacional” (me lo tradujo la camarera del bar que hasta me invitó a una segunda copa de Anna de Codorniú para que, al menos, tuviese un buen recuerdo). La camarera (me llamó la atención su “acentu”) era asturiana.
Esta era mi tercera Diada en Cataluña y la segunda en Sant Feliu (la primera fue en 1981 y aquello sí era una gran fiesta de todo el mundo). Me quedo con la sensación de que se trata de un pueblo que no se da cuenta de su lenta y paulatina degradación.
La Historia dirá.
Juan José Domínguez González