miércoles, 21 de mayo de 2008

EPISTOLARIO LÍRICO... POR UNOS PAÑOS


Aquí un amigo, al que le acepto con mi mejor humor lo mandado, me ha sorprendido con una suerte de epístola clásica, es decir, una carta con su rima y todo. Con el asunto que trata, me he puesto manos a la obra y adjunto aquí mi respuesta, en forma de encendido soneto. Poco menos merecía la misiva en cuestión. Bueno es decir en mi descargo que, recibido el correo durante el recreo, mi respuesta no ha dado más que para media hora de consonantes y palabras contadas.



Miércoles, 07:19:24 horas

Cual no sería mi sorpresa,
cuando regresaba anoche de fuera,
que al ver cierta tela impresa
lléveme las manos a la cabeza.

Y no es por insultar,
pero has de saber, Rafael,
que la cosa no va a quedar
como anoche presagié.

¡Voto a Dios que la susodicha
valdrá para alimentar las brasas
en cierta parcela amiga
algún sábado por la mañana!

Miércoles, 11:33:35 horas



POR UNOS PAÑOS…

Voto a Dios que me espanta esta grandeza,
hermano, que ese paño con buen fin
a creyentes gusta y llega al confín
de tu ciudad, balcones con la pieza.

Domingo de Corpus, naturaleza
es cantar gloria a Dios con fervorín:
patrio, local, de hermanos, colorín
colorado, para el Señor belleza…

Toda muestra de amor sacramentado,
señala mucha gracia nazarena:
Sea por siempre bendito y alabado.

Si no hubieran símbolos, loa plena
a Jesús Eucaristía sagrado,
poco más habría, Compi… refrena.

domingo, 18 de mayo de 2008

MI AMIGA PILAR

Últimamente he andado algo perdido. He recordado algunos momentos de años cercanos que ya no son. Al hablar hoy con un amigo que con la treintena, trabajo fijo y esposa se ha matriculado en la carrera de Humanidades, creí oír otra vez de fondo a Silvio Rodríguez, llevando encima la vieja carpeta de folios entre los muros de la antigua fábrica de tabacos. Tal vez sentí el frío de los pasillos de la Facultad de Filología. Quizás, algún que otro poema en una libreta, una bici azul... una íntima amiga que me descubrió un mundo nuevo, la grandeza de Sevilla y su gente, desconocidos a pesar de que estaban tan cerquita de mi casa: el Amarillo o la línea férrea, ya ven. Mi amiga Pilar. La recuerdo tanto... Era una graciosa chiquilla que me confesó haber llorado en el vientre de su madre. Por eso, claro está, tenía ese encanto tan único envuelto en el misterio de su voz, su comprensión, su bondad. Pilar, que me agarró de la mano y me enseñó la amistad a través de la ventana de nuestra carrera, quizás está ahora más lejos (qué más me da el tiempo o el espacio hoy), pero seguirá riendo y escuchando como el primer día. De seguro, andará como la dejé, con sus personalísimas gafitas doradas, su pelo liso cortito, que tanto me gustó. Habrá dormido algo menos de lo acostumbrado, puede que por el último libro de la mesilla de noche, a lo mejor por la constancia en su tarea. Como siempre pensó en los demás, su trabajo tenía que ir encaminado hacia una labor callada, altruista sin fisuras. Cuando la tengo presente, sin saber por qué, en días que no están en el calendario, me reconozco un tipo extraño: Me veo otra vez con los demás en la playa, compartiendo horas, cartas y cuentos a media noche, viajando a Carmona con Valme para que disfrute de una copita junto a una vieja iglesia y comparta conmigo su compañía; pensando en el último día en que la vi. Por eso, me resulta casi imposible, me parece terriblemente inaudito no levantar el auricular e ir a buscarla. No sé si es eso mismo lo que le ocurre a ella. Sí tengo la impresión de que el tiempo, según para que cosas, crea una costra que parece inofensiva, pero separa a las personas pese a que advirtamos este proceso, lento, delante de nuestros ojos. Pero como todavía es mi adverbio favorito –lo repito sin cesar a los niños de 1º de ESO para que se enteren ellos también–, confío en que esos días felices volverán. Y recuperaremos el baile que siempre le negué. La volveré a mirar con mi media sonrisa, iremos al Sopa de Ganso como si nada. Nos despediremos con un solo beso. La oiré. Guardaré otra vez en un libro la hoja de aquel árbol del parque María Luisa. Sabed que son cosas que nunca le dije.

viernes, 16 de mayo de 2008

FALTA DE LUCES


El otro día pasé por la gasolinera, la que se encuentra a mitad de camino entre Dos Hermanas y Los Palacios, la que tiene el carburante más económico de la zona. Allí, me asaltó la nueva tarifa vigente. Hasta 1’222 euros del ala el litro de gasóleo. Vaya, que cuando el operario se dirigía a mí le pregunté si el precio ya incluía la extracción de sangre que me tendrían que hacer. Se ha cacareado tanto la crisis económica en los últimos meses que hoy parece poco destacable el valor que tiene la gasolina, un paquete de leche o un kilo de tomates. Cuando en los agitados debates televisivos Solbes y Zapatero dieron un buen revolcón al desaparecido Pizarro y al inocente Rajoy, todo parecía pensar que este gobierno feliz sería capaz de contener los previsibles malos tiempos con agudos planes que atajasen el temporal. Ahora comienzan a llegar las primeras medidas. Resulta paradójico que el mismo Ejecutivo que regala 400 euritos al personal por la cara también use el mismo arma (bueno, la jeta, por aquello de la expresión intensificadora) para provocar una subida, que dobla el IPC, en la factura de la luz. A partir del mes de julio habrá que rascarse al bolsillo así, sin más, porque hay que hacer caja. Como en el cuento de Gianni Dovari, quizás en un futuro no muy lejano tengamos que pagar impuestos por pasear por la calle o por mirar fijamente a la luna. Y todo ello, con una legal impunidad que, como siempre, pagará el usuario de a pie. Escucho en los foros aquello de que tenemos lo que nos merecemos. También, añado yo, que nunca más efectivos han sido los fuegos de artificio. Todas esas medidas, regalitos chequera en mano que se han prometido en los días de vino y rosas pasarán... factura.

martes, 13 de mayo de 2008

NADA QUE PERDER


Tiene Conchita una voz demasiado dulce, al punto que se me hace algo desagradable cuando la escucho hablar por la televisión en estos programas de cotilleo que se hacen eco de alguno de los premios que le han otorgado como cantante revelación. No es éste mi veredicto cuando canta la muchacha. Me recuerda su fenómeno a la paradoja que sigue siendo Luz Casal. Tiene una voz horrible, nasal, constipada en su vida cotidiana, pero la concentra en armonía cuando entona, pese a los golpes de la vida. Como me confieso seguidor de la música actual pero, eso sí, desapasionado totalmente, voy conociendo poco a poco a las nuevas voces, cuando ya está todo el mundo cansado de saber de ellas. Así me ocurrió con Bebe, por ejemplo. Y en éstas estoy, dándole vueltas y vueltas al CD Nada más en el coche. Escucho la canción Nada que perder y me asalta una terrible melancolía. Sabrá ya el lector de qué trata la canción, pese a que yo la descubriera hace un suspiro. Más que la letra, que no es artificio ni portento de rima (continuas repeticiones, finales en aguda) es envolvente y arrebatadora su música. Sabe Cochita que es aquí donde las canciones triunfan. Su voz, que se torna en cándida e inocente, es un arma que atrapa a quien escucha. Como a mí, que me ha devuelto recuerdos pretéritos y momentos personales. Considero, en fin, que he vivido, porque tengo pasado. He puesto banda sonora a los sentimientos, que resumidos en esta canción, me vuelven a reencontrar –otra vez– con la necesidad de no olvidar, no intentarlo aún. Vivir, recordar. Aunque dicen que la distancia es el olvido, estoy seguro de que el apreciado lector compartirá conmigo que ni la lejanía espacial, ni la temporal, son fuerzas suficientes para hacernos ausentes a la llamada de nuestros deseos, preocupaciones o ideas. Conchita luchó por su antiguo amor. Yo, por otro lado, y como el protagonista de la película Solos en la madrugada, que he visto ahora, 30 años después de su estreno, sólo me mantendré en mis trece para mejorar, pero sin olvidar, sin olvidar quién soy y de dónde vengo. Dicen que la melancolía es un estado continuo y profundo de tristeza…

domingo, 11 de mayo de 2008

APUESTO POR LA AUTOEMASCULACIÓN


Al calor de las viñetas de Mingote, y aun declarándome seguidor del fútbol, nunca he entendido la artificiosa efervescencia que provoca en el ánimo de los aficionados el hecho de que su equipo gane un título o se clasifique para otra competición. Que personas de cualquier edad se reúnan para festejar lo que sea me parece un claro síntoma de felicidad que hay que disfrutar, pero cuando ésta se convierte en un acto indisciplinado que afecta a los que no la comparten, eso es vandalismo. Claro que, hoy en día, lo que ocurre en un campo de fútbol o en un colegio (léase insultos a tu madre, lanzamientos de cualquier objeto o mal uso y deterioro de los espacios) no suele tener consecuencias penales. Lo peor del caso es cuando la autoridades, que velan por la civis y los ciudadanos, protegen, alientan o miran para otro lado cuando estas faltas continuas se hacen de manera repetida, esgrimiendo aquello de la tradición. Allá por 1782, al monarca Carlos III se le caían las lágrimas cuando admiraba asombrado la fuente de la Madre Cibeles, que lo es y será de todos los dioses del Olimpo según la leyenda asiática. Montada sobre su trono y tirada por dos leones, porta en su mano derecha un cetro de reina, y en la izquierda la llave de su poder sobre las demás deidades. Nunca se imaginó el hombre ilustrado de ese mal entendido siglo XVIII que el monumento sería ultrajado por Pirris, Santillanas o Raúles en pleno siglo XX. Ataviada con banderas, bufandas merengues y besitos del capitán del Real Madrid, bien querría la diosa un mejor sacrificio. Según el mito, el pastor Atis se capó por ella en señal de amor. Eso sí es un símbolo de gratitud.

jueves, 8 de mayo de 2008

BILLETE DE IDA Y VUELTA


Asombrado por la espectacularidad de la noticia, a parecida en un periódico de papel de los normales y corrientes, lo primero que pensé en que en Los Simpsons hay algún visionario, una especie de gurú que convierte en realidad sus sueños de guionista loco. ¿Recuerdan ustedes el capítulo en el que el Señor Burns, Smithers y Homer se fugan a Cuba con un billete de un trillón de dólares? Fue acuñado en su momento por el Gobierno de los Estados Unidos para paliar la crisis tras la Segunda Guerra Mundial, ya saben. Ahora, resulta que el Banco Central de Zimbabue ha emitido un billete que vale 250 millones de dólares (zimbabuenses), pero dólares al fin y al cabo. Ha batido el papelito a su antecesor, otro de 50 millones –moradito, como los recónditos de 500 euros- aunque parece que va a servir de bien poco, porque la inflación en este país se acerca al 165.000%. De cualquier manera, se comenta que el valor real del nuevo billete llega a los cinco mil euros del ala. Por eso, que haya timbre oficial por el mundo por estas cantidades me hará permanecer alerta. En un futuro no muy lejano, quizás nos encontremos con que el Big Ben londinense aparezca un día con esfera de reloj digital, como lo aprecia Lisa cuando encuentra a su primer amor en el año 2020; tal vez los jockeys sean verdaderamente enanitos que viven bajo tierra, que pugnaban con Bart a lomos de Furious B en el hipódromo; acaso nos condenen en un juicio por afirmar que Dios está en todas partes, y también en este mismo momento con nosotros aunque no lo veamos, como le ocurre a Marge cuando la toman por demente. Que la policía estadounidense te dé una somanta de palos y después te pregunte también es hoy ya una realidad. Y de Homer... Bueno, Homer es, simplemente, Homer.

martes, 6 de mayo de 2008

SIN TETAS NO HAY PARAÍSO, CLARO


En un nuevo intento por montarse en el último tren de las oportunidades, que no es otro que el de sacrificar la dignidad humana y la propia intimidad por unas cuantas perras gordas, la famosa en su casa Magdalena Rouco se ha hecho con la popularísima portada de la revista Interviú. Nada mejor que ponerse en pelotas para denunciar que tu tío, el cardenal arzobispo de Madrid, Antonio María Rouco Varela, es un ser malo malísimo, capaz de cometer sangrantes delitos que van en contra de la tradicional familia de la que ella forma parte. No cogerle el teléfono, o estar ausente de acontecimientos familiares por la ocupación que exige su cargo son grandes argumentos para ganar un dinerito, salir en la prensa, y esperar a que te llamen de La Noria o Está pasando. Allí, previa tarifa concertada, podremos saber si a Monseñor la gusta la sopa de cebolla, si de pequeño se tocaba, o en qué clase viaja cuando toma el Ave o un avión. Con un cuerpo ahora expuesto a la crítica de cualquier vecino del rellano, Magdalenita ha manifestado que su tío, y la iglesia en general, tienen una doble moral. Por eso, nada mejor que manifestarlo en top less a los cuatro vientos dentro de una publicación de gran tirada. Así, la ínclita entrará a formar parte de espectaculares portadas anteriores. Pasaron por caja la madre abnegada que es Belén Esteban, o las concursantes de Gran Hermano, por ejemplo. Lo peor de todo es que el sistema funciona. Cualquier miserable puede tener cinco minutos hábiles para sacar provecho económico de sus más bajos instintos. Y no pasa nada.