martes, 16 de septiembre de 2008

22 STEWIES


A unas horas del real comienzo del curso escolar, las malas lenguas y agoreros, que de todo hay en mi centro, me aseguran que me ha tocado una tutoría para acordarme de ella no más que toda la vida. Como faltan horas para sentirme angustiado, pero esta vez de manera justificada, confesaré en este medio que con principios peores somos capaces de terminar cualquier empresa de manera perfecta. No sé si será éste el caso, pero los 22 Stewies, que dicen, me aguardan en unas horas seguro que se cansarán algún día de luchar contra el poder establecido, o acaso desistan por fin de asesinar a su propia madre.

viernes, 12 de septiembre de 2008

HÉROES DE HOY


Tiene el género humano una condición que le diferencia del resto de animales de nuestra especie. Se trata de una permanente inquietud por aventajar al contrario en cualquiera de las tareas tan tediosas que nos asaltan cotidianamente. Salir ganador de las mismas parece convertir en seres superiores a unos individuos sobre otros, ignorantes de las cosas buenas que tiene la vida. El valor de salir ufano en estas situaciones es ínfimo, mas no así la alta satisfacción personal que un hijo de vecino alcanza cuando logra, por ejemplo, que la operaria del banco le acepte el cobro en ventanilla del impuesto del ayuntamiento, ése que sólo se cobra de 9 a 11 de la mañana, y ya son las dos menos cuarto. El ínclito que compite con el vendedor de una tienda en un periodo que no es de rebajas cree, feliz, que los negocios son su fuerte. No en vano le ha regateado al dependiente un par de euros sólo porque no se quedaba callado. Claro está, en el ánimo mortal la paciencia no enriquece, entorpece. Por eso, la mejor opción para saltarse la cola en una peluquería es cacarear la urgencia de una boda repentina; poco menos podremos hacer si alguien te lo pide. En una agencia de seguros, de cuyo nombre no quiero acordarme, es más fácil interrumpir levantando la voz por encima de la mesa de atención al cliente que aguardar en la zona de espera. Los más espabilados lo hacen por teléfono, que para eso está, para interrumpir a quien ya logró su turno. En estos días de absolución imposible, se lleva mucho vacilar sin tapujos a la sudamericanita que no deja dormir la siesta con sus mega ofertas de internet para toda la familia. La pobre no tiene culpa de nada, pero qué más da. Contestarle impertinencias o bromitas de dudoso gusto ya circulan en Youtube para regocijo de cómplices o amigos. Tiempos de simpática picaresca, como adelantar la marcha en un semáforo en ámbar o cuando un peatón se acerca a su paso preferente. No olvide, ya que hablamos de coches, incluir otras rozaduras anteriores en el último siniestro: para eso pagamos a la aseguradora. Como decía Lope de Vega en su conocido soneto Desmayarse “Quien lo probó lo sabe”. La señora que, corriendo cual galgo de don Quijote, me quitó el otro día el último velador que quedaba en la terraza del bar de la esquina saboreó sus tapitas con su orgullo por las nubes.

miércoles, 10 de septiembre de 2008

LLENO, POR FAVOR


Quien me conozca algo más de cerca sabrá de mi pasión por el ciclismo. Jamás he despreciado el deporte más duro pese a las retransmisiones soporíferas o los escándalos de dopaje. Siento profundo respeto y admiración por personitas enjutas que sacan fuerzas universales para hacer un pulso a las leyes de la gravedad: ascendiendo a puertos que llegan al cielo, descendiendo a los infiernos de carretera mojada y pendientes mortales de necesidad. Por eso me duele hablar hoy de ciclismo. Qué paradoja, ya ven. La bicicleta nunca fue un arma siquiera arrojadiza, y hoy, como un puñal, Lance Armstrong anuncia, ufano, que vuelve la próxima temporada al panorama profesional. Y con 37 añitos, tres de los últimos retirado. Fíjense que la noticia, que bien podría ser festejada por la valentía de reencontrarse cara a cara con el dolor tantas horas ahí subido, no me sugiere nada de optimismo. Vuelve Armstrong como se fue, alardeando, dando ejemplos de por qué no será respetado en la historia de este noble deporte, pese a que se llevó el colega siete Tours de Francia consecutivos. Sus palabras lo delatan. Cuando se fue, allá por 2005, las primeras acusaciones de dopaje se cernían contra él. Con algo de fortuna las fue salvando, pero jamás se librará de comentarios, confesiones en libros y testimonios en juicios de ex compañeros o masajistas que reconocieron estas prácticas ilegales dentro de su equipo. Aún colea esa polémica de su orina congelada en 1999. En ese contraanálisis habría mucho por descubrir. Pero ahora anuncia que se suma al pelotón en 2009, argumentado que desea despejar las dudas de entonces. ¿Querrá decir quizá que ahora correrá sin doparse, como presuntamente hizo con el famoso EPO, que se le salía por los ojos (presuntamente)? Su reencuentro con este deporte, de veras, me llena de tristeza. Manifiesta el texano que su intención es participar en el Tour de Francia “y no para ser segundo”. Está en su mente ganarlo por octava vez. Lo que para algún lector no es más que una sana ambición, para mí no es otra cosa que una vulgar osadía, un menosprecio más a los que sumar cuando hace tres años se fue, poco antes de esta etapa macabra de registros policiales y sospechas en todos lo foros de opinión. Hoy, quien va muy rápido está en el punto de mira, y ya está. Y no es justo, no. No me parece de recibo que argumente que su regreso se fundamenta en que con ello desea concienciar a la gente acerca de la lucha contra el cáncer, cruel enfermedad de la que él se recuperó, estando ya al borde de la muerte. Entonces fue su mayor triunfo, del cual nos alegrábamos todos. También he llorado por ciclistas que se quedaron en la cuneta literalmente, sin conocerlos de nada. Bajo su mandato, el ciclismo entró en barrena. Era un dictador dentro y fuera de la carretera, y con su marcha se cerró un ciclo para olvidar. El regreso ha cogido por sorpresa a todo el mundo. Aún su figura implacable genera cierto miedo, no sé, inquietud quizás. Su arrogancia no tendrá precio: dice venir a un equipo sin cobrar, pero no tiene aún formación ¿tan seguro está de ganar? Un ser humano normal, por muy Armstrong que se llame, no puede ganar el Tour de 2009 por mucho que se entrene-estimule durante estos 11 meses que le aguardan. En ciclismo, un leve parón de unos meses, un año de lesión por ejemplo, supone un retraso físico de años con respecto al pelotón. A Lance se le ha parado el reloj. No creo que lo ponga en hora.

domingo, 7 de septiembre de 2008

1936-2008


Sin palabras.

N.A. Me parece humano que familiares de víctimas caídas tengan a sus seres queridos, identificados, para que descansen en paz de una vez. Aparte, y lejos de que relacionen ustedes este comentario con la ley de la memoria histórica, tengo la certeza de que cierto sector quiere ahora resarcirse, e imponerse hoy. No soporto esta teoría de los buenos y los malos. No caben hoy más divisiones. Ya está bien.

jueves, 4 de septiembre de 2008

¡PUES TOMA!

Decía un viejo proverbio oriental que todo aquel que necesita contar algo y lo hace con más de veinte palabras es un charlatán. Ayer por la tarde me encontré por unas calles del centro con una señora, que, acompañada de tres niños (de varias edades, entre seis o siete años y el más pequeño, de dos o poco más) caminaba por la acera mirando escaparates. En esto, el más chiquitito de los suyos resbaló y se dio un cabezazo con el borde de cemento de una ventana cristalera. Para quedarse en el sitio, vamos. El nene comenzó a llorar tendido en el suelo. La madre, malhumorada, le pegó dos o tres capones sin más miramiento, al tiempo que le recriminaba a grito pelado que no se estuviera quieto. Bah, ya me he pasado del mínimo de palabras previsto. Me dio una pena terrible ver prácticamente a un bebé sufriendo por partida doble, sin el mínimo consuelo de su madre. De veras que vi en sus ojos (toda la escena la aprecié delante de mí) su confusión y tristeza. Lo malo de todo es que en términos como éste, en pocos años hará propio lo que ahora le asombra. No hay nada como la imitación, seguir conductas. Se le tornarán las lágrimas por tortazos, gritos por palabras, fuerza frente a comprensión. Todavía faltan voces, pese a ser un charlatán, para entender por qué es tan difícil tener algo más de cordura.

lunes, 1 de septiembre de 2008

MAÑANA LO DEJO


Hace un par de noches, de madrugada, me encontré con una de esas personas que a las claras del día son difíciles de encontrar. Una vez escuché de alguien que los peores bares, a las peores horas, están repletos de la mejor gente. No fue mi descubrimiento en un garito, pero sí en la televisión, cuando conocí la historia de Pedro García Aguado. Me sorprendió en primer lugar el hecho de que hubiera a esas horas un programa de entrevistas. En realidad, si no es con varios colaboradores chillones que lleven la contraria al entrevistado, hoy en día el formato no es frecuente. Para mí el sujeto era un completo desconocido, pero al parecer, el tal García Aguado fue hace algunos años uno de los más notables waterpolistas de la selección española, declarado mejor jugador de la liga nacional varias temporadas. En fin, que en este horario, y quizás aprovechando la escasa audiencia de CNN+, el protagonista de nuestro relato contó sin tapujos su historia personal. El ex deportista contó con todo lujo de detalles la miseria que le rodeaba cuando más éxito, dinero y reconocimientos tuvo en su juventud. Con la experiencia de los treintaitantos y el reconocerse recién salido del pozo, ahora su misión en la vida es concienciar a todos los que, como él, puedan verse afectados por similares circunstancias. Y es que, el poderoso Totó (como era popularmente conocido) escondía entre los premios, campeonatos ganados, la medalla de oro en una olimpiadas… una severa adicción al alcohol y las drogas. Tantos detalles, que el interesado en ningún momento omitió, los lleva ahora a primera plana para que nadie siga sus pasos. Y no es baladí el asunto. Seguro recordarán la figura de Jesús Rollán, un compañero de su generación que se suicidó hace poco más de un año; una vida rota por las drogas y el crudo horizonte dejada ya la competición, los programas de la tele y las portadas de los periódicos. Por eso, y porque de la sinceridad de García Aguado había dosis brutales de esperanza y optimismo, valoro aún más la entrega de este madrileño. Todo un ejemplo de muerte y resurrección, que en definitiva, es lo que cuenta: ”Antes estaba triste y bebía para estar contento. Ahora estoy contento por no beber. Salgo de noche y sé a qué hora vuelvo a casa, antes no. Y miro a mis hijas sin avergonzarme.”

sábado, 30 de agosto de 2008

ÚLTIMOS PASATIEMPOS DE VERANO

Aprovechando que nos encontramos ya en el último fin de semana oficioso del verano, compartiré con los sufridos visitantes de este blog algunas páginas web en donde podrán gastar sus últimos momentos de verdadero ocio, si no los han acabado ya. En primer lugar, os presento una página muy entretenida:

http://www.myheritage.es/collage-celebridades


En ella, y con sólo cargar fácilmente una foto personal, se consiguen varias imágenes de actores de Hollywood que guardan cierto parecido con ustedes. Aparte de mostrar el tanto por ciento de afinidad, existe la posibilidad de guardar en un archivo de imagen una orla de recuerdo. Quién sabe si usted se parece a la mega estrella americana del momento y no se ha percatado de ello.


http://labs.wanokoto.jp/olds

Por otro lado, la oferta de fin de verano que traigo aquí es para los amantes de la fotografía, especialmente los apasionados del blanco y negro. En esta web japonesa (con fácil versión en inglés) se convierte una foto actual en otra antigua sólo con apretar un botón. Interesante.


http://simpsonizeme.com/

No dejo pasar la oportunidad de recordarles la conocida página de Los Simpsons. Si es tan amable de mandarles una foto, en unos segundos se la devuelven caricaturizada como un personaje más de Springfield. No se la pierdan, pues merece la pena.



http://www.joystiq.com/media/2006/10/mii.swf

Aquí el procedimiento es muy simple. Lo único que se requiere es tener una idea medianamente clara de su cara. Con un poco de paciencia y disposición, será capaz de mirarse en el espejo (la pantalla del ordenador) gracias a las posibilidades de recreación de sus rasgos faciales.

Ea, y con esto me despido de la serie, tan tristemente aquí ofrecida, de los pasatiempos veraniegos. Tiempo habrá, y muy pronto, de sumergirnos en otros asuntos menos chuscos.