domingo, 12 de abril de 2009

REFLEXIONES PARA UN FINAL

Como el año pasado, volvemos a recuperar una serie de imágenes para recomponer la memoria de nuestra pasada Semana Santa. Medida escrupulosamente personal, que resume de manera íntima siete días, con sus noches, plenos en momentos para no olvidar, por ahora.

La primera instantánea recoge este contraluz forzado de Cautivo, a su paso por la calle Carlos I. La silueta del Señor, inconfundible, nos recuerda su llegada desde aquel barrio tan lejano que hoy está a unos metros de Los Jardines.

Creo que se trata de la imagen más llamativa de esta Semana. La Presentación lució esplendida en la noche del Lunes, máxime cuando al fin el acierto en el pronto acabado del paso del Señor será un hecho. El adelanto, como se comprueba con ese dorado, no puede ser más prometedor. Seguro que de estos refulgentes estrenos se sumarán también otras obras no precisamente materiales para la Hermandad.

La fotografía no es una pose. El niño no está ensimismado, pensativo en sus cosas de costalero joven porque sí. Es un infante hermano de Pasión que no quiso dejarse llevar por la algarabía, ese folclorismo barato de niños arropados por paveros, madres, padres, abuelos, tías y muchos tíos con cámaras de repetición. Allá, en la pata trasera de la Virgen del Amparo, me pareció el penitente más comprometido de todos los cofrades del Martes Santo. Recuerdo ahora aquella conferencia cuaresmal en la que nos cuestionábamos el futuro de las hermandades, el papel de los jóvenes en la sociedad actual... Con formación y entusiasmo, éste sujeto y muchos serán protagonistas no dentro de excesivos años, cuando nosotros estemos sentados en las sillas de la carrera oficial de la vida.
El estoicismo de Fray Luis se acabó con él. Y para los que no se enteraron, Jesús Sacramentado estuvo expuesto en el Monumento que por segundo año consecutivo se instaló en la Capilla de la Virgen del Rosario. Alabado sea...
...Y el final. El silencio de Los Jardines para Cristo muerto. Qué lástima que nuestra Semana, tan rica en formas y pareceres, plástica solución para conmover a la piedad y a la Pasión, no represente públicamente que el Señor ha Resucitado. Felices Pascuas.

sábado, 4 de abril de 2009

VOLVEMOS EN SIETE DÍAS


Como viene siendo costumbre, nos disponemos temporalmente a echar el cierre de este sitio, habida cuenta de lo que a continuación acontecerá. Así que prepárense para una nueva escenificación (incompleta) que repasará en una breve semana siglos de historia, aún por escribir. Todo está dispuesto, salvo nosotros, que tan contingentes somos.

jueves, 2 de abril de 2009

RESCATADO DEL CEMENTERIO


Una de las mayores satisfacciones que recibe un ser humano en esta vida, fíjense y prueben a practicarlo cuanto antes, es que un jovencillo te pida un libro para leer durante las próximas vacaciones. Entiéndame la próxima Semana Santa, pero bien podría ser Navidad, Feria de Abril o el puente del mes de mayo, qué más da. Resulta que hoy, después de tantísimos años esperando una señal, ésta me ha llegado en forma de petición expresa a la que no me he podido resistir. Y considero que, ya que el libro en cuestión no se encontraba disponible en nuestra biblioteca del centro, no podría yo hacer menos. Lo he tomado prestado de mi propia casa. El volumen, literatura para paladear porque desde su mismo título cada palabra está medida con precisión matemática, lleva la dedicatoria que alguien, muy personalmente, me dedicó hace bien poco tiempo. Así se lo he señalado yo la obra a mi solicitante: Mira, el libro es parte de mí y de mi vida, pero te lo dejo a ti, y sólo a ti, para que compruebes la importancia tan íntima de lo que estoy ofreciéndote. No sé, pero en este traspaso me he visto un insignificante segundo metido de lleno en el papel de ese personaje de La sombra del viento, que muestra por primera vez el contenido del evocador Cementerio de los libros olvidados. Lo han acertado. Es éste el libro protagonista de la inusual cesión que acabo de hacer. Espero que cunda el ejemplo. Ya se sabe que los jóvenes, y por ende, seres humanos de cualquier edad y condición, nos movemos bien por impulsos, bien por esa cualidad mimética que tenemos, y no siempre obligatoriamente, para las cosas más terribles.

lunes, 30 de marzo de 2009

POR UNA MIRADA...


En estos días ando en la búsqueda de inspiración. Comprenderán ustedes que mi ausencia por este lugar, sin ser justificada sobradamente, posiblemente lo parezca por mayoría de votos. Miro a mi alrededor para encontrar una señal, pese a que ya intuyo que puede aparecer más cerca de lo que realmente pienso. Por eso, agradezco cualquier visita (o conmiseración) que tengan ustedes en este humilde Hoy es siempre todavía, al cual me aferro con más razones que de costumbre por razones evidentes.

jueves, 26 de marzo de 2009

TANTAS FORMA DE CAER...


El peor de los refranes que debería utilizar para comenzar este comentario es aquel que reza “No hay mal que por bien no venga”. La caída, y posterior rotura de clavícula de Lance Armstrong, que se produjo hace varios días en la Vuelta a Castilla y León, resulta que no es tan simple como parecía. Ha habido casos de ciclistas completamente restablecidos en unas pocas semanas, e incluso han podido mantener el estado de forma pese a la supuesta inactividad. Pero el caso del americano, y fíjense que me entristece cualquier efecto de dolor, le impedirá recuperarse “completamente” entre dos y tres meses. Demasiado para el antiguo líder del pelotón mundial, me parece. Sus planes, tras tres años de inactividad y 37 desde que su madre lo parió, eran cualquier cosa: prepararse en el Giro de Italia y aparecer rutilante en el Tour de Francia ¡Con la intención de ganarlo! Y claro, personalmente conjugo dos tipos muy distintos de lástima para el caso. La primera, muy sincera, resultante de que un deportista vea frustradas sus expectativas por cualquier tipo de lesión. La segunda, creciente en importancia para mí, porque temo que la rotura de su clavícula será el salvoconducto para salir indemne del ridículo que le esperaba en condiciones normales. Cuando baje a la carretera desde los mismos cielos y se tope con la cruda realidad, la de que un pelotón que ya no le esperará, la de que cualquier tiempo pasado fue mejor, quizá su bravuconería... su ufanidad y falta de respeto casi no se verán afectados. Qué pena que se hubiera caído. Verán. Hay caídas que, sin rozarse siquiera por el asfalto, duelen más que un batacazo de boca.

lunes, 23 de marzo de 2009

REVISTA AZAHAR NÚMERO NUEVE


Por razones que siendo tan variopintas tardaría muchos párrafos en concluir, debo reconocer que la edición de este año, correspondiente al noveno número de nuestra revista Azahar, ha sido la más complicada de terminar. En efecto, y aunque también es la más tempranera en llegar a mis manos (el lunes ya estaba completamente lista para su entrega) ha sido la que más quebraderos de cabeza nos ha dado, máxime cuando para su ejecución hemos tenido que dividirnos, habida cuenta de causas mayores o más urgentes. Pero aquí está. Viene casi inmaculada, pues que la mancha publicitaria (por una vez) brilla casi por su ausencia. Viene repleta de fotos espectaculares (que de ellas bien responden por sí solos mis queridos Dani, Alfonso o Paco Alés) y viene, en definitiva, repleta de artículos variopintos y noticias-comentario de lo más jugosos. Aprécienla, casi se lo rogaría a ustedes. Recuerden que la flor del naranjo ha estado a punto de marchitarse este año.

LA BONANZA DE PARQUE AMATE


Sí, porque este lugar me trae buenas sensaciones. Hay veces que el apego o desapego hacia una sola palabra genera un estado de ánimo capaz de influir en nuestras acciones. No sé si será el caso, pero lo cierto es que cada año, llegado el mes de marzo, uno se encuentra pletórico cuando se celebra la Popular que comienza, y termina, en el Parque Amate. Y habrá que justificar que por fin contratiempos pasajeros me han abandonado esta vez, que el tiempo fue exquisito, o que el trazado es plano, planito. Como suele suceder en las pruebas sevillanas, de nuevo ayer se concentraron en esta barriada hispalense más de un millar de personas. Quizás con más intención de inicio que hace dos semaas en Macarena, nos pusimos Álex y yo más cerca de la línea de salida, y pudimos salir como a mí me gusta: alargando un poco más el paso y eliminando por el extremo de la calzada a corredores más lentos. De esta manera, sin pensármelo, me vi solo muy pronto, con mi compañero detrás jadeando. Enrabietado, decidí jugar esta vez a ser menos conservador: por un día, rápido desde el inicio. Amate es lo que tiene. Así, el primer kilómetro (por cierto, después comprobé que estaban milimétricamente calculados) lo terminé en 4’19’’. Muy rápido para cerrar a ese ritmo los 9.500 metros, pensé. Con todo, decidí mantener el ritmo en el segundo hito: 4’24’’. Entonces concluí aguanatar la marcha en torno a ese número. El resultado, que los siete kilómetros restantes los firmaba en 4’30’’ cada uno, segundo arriba o abajo. A dos kilómetros para el final, la sorpresa me la devolvía Alex, que me pillaba (fue al revés en la Macarena), ya en el recorrido dentro del precioso parque de la capital. Lejos de dejarme, seguimos fuertes hasta meta. En los últimos metros, saqué lo poquito que quedaba para apretar definitivamente el paso y entrar unos segundos por delante. Así que 42’23’’. Como para no estar contento. Vamos cogiendo la forma, las ganas y la fe... pero se cierra ahora la actividad, al menos momentáneamente. Llegan otros menesteres que hay que celebrar por todo lo alto. En abril volvemos por donde lo dejamos.